El otro día leí un artículo sobre cómo las redes sociales influían en el viajero para decidir su destino turístico y no me extraña que muchos se inspiren en qué tan espectacular va a salir la selfie que van a compartir en Instagram. Uno de esos destinos es Las Coloradas, en Yucatán, México, que últimamente ha cobrado más notoriedad por su agua rosa. Esta fue mi experiencia en la que la expectativa, superó la realidad.
Hace no mucho tiempo que empezaron a circular artículos sobre los lugares más maravillosos en México, de esos que son tan impresionantes que hasta parecen irreales. Así fue como me enteré de la existencia de Las Coloradas en Río Lagartos, por una publicación en la que le llamaban “el mar rosa” de México.
Me puse a buscar más fotos y el lugar me cautivó; además lo tenía “relativamente cerca” de Playa del Carmen, donde paso parte del año. Así que con las expectativas muy altas planeamos el viaje a Río Lagartos combinándolo con Holbox y Mérida.
Yo sabía que Las Coloradas no es en realidad un “mar rosa” sino un salar. El agua es rosa por los microoganismos, bacterias y la concentración de sal. Está dividido en lagos y como podrás imaginar la industria salinera es muy importante en esta región.
Así que ahí vamos en busca del agua rosa de Yucatán. Como íbamos de Holbox, manejamos unas 3 horas desde Chiquilá (Quintana Roo) hasta Río Lagartos donde íbamos a dormir una noche para alcanzar a ver Las Coloradas también en la mañana, ya que los colores lógicamente cambian con la posición del sol.
Quiero mencionar, que decidí no hacer ningún trabajo en las fotos para que vean cómo es realmente el color del agua. También les muestro en una foto, cómo cambian los colores con los filtros.
Nuestro primer encuentro con Las Coloradas fue al atardecer y tengo que decir que en un principio me decepcionó. No fue porque el agua no se viera como en las fotos, todos sabemos que lo que vemos en las redes por lo general está lleno de filtros y Photoshop. Me desilusionó lo sucio, había basura por todos lados, no solo en Las Coloradas, también en la playa que además de ser una supuesta reserva, es donde llegan las tortugas marinas a desovar y estaba lleno de botellas de vidrio, bolsas de plástico, comida, mucha, muchísima basura.
Tomamos algunas fotos, con el agua más roja que rosa. Por cierto estaban haciendo una sesión fotográfica a una modelo, me encantaría ver cómo van a retocar esas fotos.
De ahí cansados, nos fuimos a cenar a un restaurante buenísimo que nos levantó el ánimo e hizo que sólo por la comida valiera ya la pena el viaje. El lugar se llamaba Ría Maya, tenía muy bonita vista y la comida era excelente. Cenamos una parrillada enorme de mariscos y pescados, ¡todo estaba delicioso!
Río Lagartos está muy poco desarrollado, no hay cajeros automáticos, ni bancos, así que hay que ir preparado con dinero o saber en qué partes puedes usar tarjeta de crédito. Y aunque hay unos cuantos hoteles, nosotros nos quedamos en uno muy chulo, el Yuum Ha Boutique Hotel, con muy bonita vista hacia el río (en temporada de flamingos debe ser hermoso quedarse ahí) y con muy buen servicio, porque eso sí, la gente de Río Lagartos es muy amable.
Al día siguiente no alcanzamos a tomar la excursión de dos horas porque teníamos que estar en Mérida temprano –y está como a 3-4 horas de Río Lagartos-. Además sabíamos que no era temporada de flamingos, ya habíamos tomado un tour muy parecido en Celestún y siendo muy honesta, le dije a Patrick “tomar un tour para ver lugares tan bonitos llenos de basura, me da un poco de pereza”. Pero definitivamente lo más importante de Río Lagartos debería ser ese tour y no sólo ir a tomarse la famosa foto a Las Coloradas.
Nuestro segundo intento para ver el agua rosa mejoró. En la mañana se veía más bonito, con un color rosa más tenue. El cielo no nos tocó tan azul, ni con tanta nube blanca, lo cual es importante para que las fotos salgan aún más espectaculares, pero no estuvo nada mal. Y sí estaba bonito el lugar.
Una cosa que me llamó la atención, es que en otros artículos y fotos en Instagram, vi a los turistas metidos en el lago, algunos hasta nadando. Eso está prohibido. No quiero pecar de amargada en este artículo, pero en verdad gente si dice “Prohibido el paso…Peligro…”, por algo será ¿no?
¿Ir o no ir?
Definitivamente Río Lagartos está lleno de otras maravillas naturales, así que si vas a ir hasta allá solamente para tomarte una foto en Las Coloradas, creo que es un trayecto largo y tienes que tener suerte con el cielo, la luz y el clima. Mi sugerencia es combinarlo con otras cosas, sólo por el “agua rosa”, no creo que sea razón suficiente, aunque todo depende qué tanto estés dispuesto a hacer por una foto.
Hay que quedarse una noche en Río Lagartos para que valga la pena el viaje, para disfrutar una buena cena, no hay que olvidar que es un pueblo de pescadores y que la comida de mar es deliciosa ¡tienen hasta temporada de langosta!
Y definitivamente hay que tomar uno de los tours que ofrecen, pero hay que saber cuáles son las mejores fechas para viajar, sobre todo si se quiere ver a los flamingos.
A las autoridades, si alguien lee este post, limpien el lugar, se supone que es una reserva protegida. A la gente de Río Lagartos y a los turistas, no tiren basura no hagan de un lugar maravilloso un cuchitril, de verdad es vergonzoso ver cómo lo tienen en especial donde anidan las tortugas. Una lástima.
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